Adiós a Fleming, adiós “Duquesa”: ‘Archer’ Temporada 6

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| DR. JABBERWOCKY |

“Ciertamente bien parecido… más al estilo de Hoagy Carmichael. Ese cabello negro cayéndole por encima de la ceja derecha. Con casi los mismos huesos. Pero había algo un tanto cruel en su boca, y los ojos, eran fríos.” 

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La elocuente descripción que la Oficial Gala Brand hace de James Bond en la novela Moonraker es un fiel testimonio de los atributos más emblemáticos del espía británico creado por Ian Fleming, moldeado según su idiosincrasia, muy de alcurnia, muy burgués. El 007 simboliza una letal apoteosis, cena mujeres marinadas en martini agitado, nunca mezclado; duerme con una Beretta automática bajo la almohada y desayuna muerte acompañada de omelette.

James Bond representa a un apuesto dios ejecutor cuya mirada asesina sin piedad, tal como Fleming lo imaginó, galante, como su hermano Peter, a quien idolatraba o como Conrad O’Brien-ffrench, oficial de MI6, espía y esquiador profesional, el cual sirvió de inspiración tras un breve encuentro con el escritor en Kitzbühel, Austria.

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Después de James Bond ha habido “ene” cantidad de espías, imitadores, simulaciones y pastiches.

Hoy el cine, la literatura y la televisión son socorridos por el mito del Agente 007 y así concurren los tiempos del agente secreto menos refinado y más ramplón, de los mercenarios y los pasquines ideológicos cuyas tretas se basan menos en el sigilo y más en la fuerza bruta, de acrobacias chapuceras propias de payasos que intentan tomarse en serio un papel que ni les va ni les viene, sí, lo digo por ustedes Jack Bauer y Frank Martin.

Y pese a lo populachero que se ha vuelto este club antes exclusivo para tahúres rusos, fantásticos magnates megalómanos y glamorosas operaciones encubiertas, siempre ha habido cierta pertinencia para el humor soez en este tipo de narraciones, sea como sátira de la estirada y fría elegancia encarnada por Sean Connery o de la mofa a los hitos que tanto le han dado de comer a la industria cultural hollywoodense, especialmente cuando la risa ha encarado a los horrores post “Septiembre 11” con dejos de gusto kitsch y decadencia pura, pues sólo el horror de la incontenible risa es capaz de anular al horror de la perplejidad ante tal tragedia.

Así, durante seis temporadas Archer ha pasado de ser una pantomima burlesca de James Bond a una comedia ingeniosa, lasciva, autoextensiva y metareferencial más allá del cansado paradigma del espionaje. Sterling Malory Archer, nombre en clave: “Duquesa”, no sólo posee la cruel boca (por Dios, alguien deténgalo de decir alguna estupidez) o la helada mirada de Bond, también exacerba sus subtextos, del narcisismo y el abuso de los lujos, a la hipersexualidad o la misoginia, ello adornado de racismo, ineptitud y obscenidad que lo hacen uno de los personajes más políticamente incorrectos de la ficción televisual.

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tumblr_nkvmv0tCke1qbysf3o3_250La serie animada creada por Adam Reed ha tenido sus altas y bajas, desde luego, pero pocos programas del mismo corte pueden colgarse las medallas de este y muchos harían bien en codiciarle lo intrépido, pues el espectador, por más fanático que sea, no siempre es tan indulgente.

Claro, sin The Simpsons, South Park o Family Guy no habría Archer, especialmente si los consideramos como los shows progenitores de Adult Swim, bloque animado de Cartoon Network donde Reed comenzó su carrera, mas innegable es que el show al cual H. Jon Benjamin da voz e iconicidad ha superado con creces cualquier intento de innovación por parte de alguna de estas series durante al menos una década.

 ¿The Danger Zone?

Archer se sitúa en un momentum televisivo en el cual héroes, antihéroes y personalidades fallidas han convergido, una época definida por The Sopranos como punto de inicio y Mad Men acomodado en la conclusión (no es coincidencia que Archer se parezca a Don Draper); a símil de esta última, la animación ha logrado desplazar su paródico tono ajusticiado por viles e incompetentes personajes -pese a la gracia que causan sus aventuras y personalidad-, al terreno de la más única de las estupideces humanas, la del error por incompetencia.

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Después del arriesgado movimiento que supuso Archer: Vice el año pasado, la sexta entrega de la serie nos devolvió al equipo de ineptos a territorio conocido. Mientras la parodia de Miami: Vice desvió la historia del entonces ex-agente Sterling Archer y compañía hacia las filas del narcotráfico tras volar en pedazos las oficinas centrales de ISIS (International Secret Intelligence Service), la temporada seis ha regresado al show a su origen, a la labor que mejor saben -o pensándolo bien, no saben- hacer sus personajes.

Este año ha significado más un derroche de nostalgia, un guiño a las mejores misiones que Archer tuvo durante sus primeros cuatro años al aire, cuando se daba esa transición entre un “wannabe” James Bond y el único y desagradable Sterling Archer.

Claro, las referencias políticas han vuelto junto a todas las alusiones a películas y series de televisión ochenteras o aquellos guiños a gadgets y eventos actuales. Técnicamente el show está mejor que nunca, la calidad de la animación continúa siendo sublime mientras da movimiento a todo el diseño inspirado en la franquicia de Grand Theft Auto.

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La bebé de Lana y Archer impulsó la trama hacia la expectación y Reed probó combinando ese cambio con clásicas persecuciones en los Alpes y misiones en Buenos Aires. Las apariciones de algunos favoritos es de aplaudirse, como Katya Kazanova, la ex esposa cyborg de Sterling con vagina desmontable; o del one-hit wonder, Conway Stern, de la primera temporada; y claro, la aparición de Barry nos dio el episodio más brillante de la temporada, “Edie’s Wedding”, un ingenioso y divertido crossover entre Terminator y la serie de FX, Fargo, el cual contó con la aparición de Allison Tolman, protagonista de ésta última, como la hermana envidiosa de Pam.

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La vuelta a lo básico ha sido gratificante, Reed por fin ha entendido a sus personajes a pesar de forzarlos a regresar a una trama por demás conocida aunque desgastada, y sí, mucho de ese humor característico se sintió en deterioro conforme la temporada avanzó suavemente hacia su siguiente ciclo.

Archer sigue siendo un pendejazo, pero el final del estira y afloja entre Lana y él significó una bocanada de aire fresco, pues lo vimos ser “mejor” persona… bueno, sólo un poquito; el rol de Malory se vio reducido al de niñera, y aunque estuvo ausente las más de las veces, verla tildar a la bebé de gorda hizo alusión una vez más a Lucille Bluth de Arrested Development, como era de esperarse; y el hecho de que Pam y Archer se asumieran como mejores amigos nos hace coincidir sobre el continuo arrojo de Reed al hacer crecer a sus personajes.

Por supuesto, no todo funcionó. Cyril continuó siendo un elemento más del mobiliario de oficina; las mutilaciones de Ray se han vuelto decadentes; la ausencia de Woodhouse causó varias confusiones; y la actitud de Krieger estuvo bastante forzada, haciendo que los momentos más hilarantes continuaran siendo los de Cheryl/Carol y su psicopatía.

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¿Ha llegado Archer a su propia zona de peligro?Obvio no, Reed se ha dado cuenta que el espionaje como tema ya no cuadra con lo hecho durante los últimos años. La serie surgió en su inicio como una representación hiperbólica de lo peor de James Bond, pero al crecer los personajes, al develar las brillantes referencias anacronísticas a las cuales se ha hecho alusión capítulo a capítulo y al convertir a Archer en un tipo capaz de pensar en alguien más que en sí mismo, ha expandido el potencial de la historia a horizontes nuevos.

Así, el final de temporada en dos partes, “Drastic Voyage”, nos llevó al que quizá sea el último viaje de estos ineptos a la fantasía del espionaje cuando la CIA los contrata para salvar a una de las mentes más brillantes del planeta de un tumor incrustado en el cerebro y lo que comenzó como una aventura en miniatura por los confines del cuerpo humano, concluyó en un impactante, aunque no tan inesperado fracaso para el equipo de inútiles.

Rememorando el viaje al espacio o aquel al fondo del mar, Archer terminó saudade su sexto año, con un epílogo para una historia que ha terminado un ciclo y comenzará otro en un formato aún menos convencional, quizá como Magnum P.I., o como CSI, no se sabe, mas de facto se entiende que la serie no volverá al tema del espionaje de la misma forma, pues tanto Reed como los personajes doblados por Aisha Tyler, Amber Nash, Judy Greer, Chris Parnell, Jessica Walter y Lucky Yates han aceptado el agotamiento de los chistes en ese ámbito.

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Algo hemos de aceptar, esta temporada ha funcionado mejor que Vice, se ha logrado mantener como un año sólido y cómodo aunque repetitivo.

La aparición de los padres de Lana, la “remodelación” de las oficinas originales ya sin el acrónimo distintivo (gracias al Estado Islámico le dijimos adiós a ISIS por obvias razones), la continua participación de Christian Slater, aquél encerrón en el ascensor y la genial aparición de Matthew Rhys, espía de The Americans (otra de FX), significaron tan solo algunos de los momentos más memorables de toda la serie en su totalidad.

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No queda duda de que Archer fue en sus inicios una bufonada de aquella deidad letal de boca cruel y mirada fría, pero ha llegado el momento de regresarle todos los méritos a Bond porque la serie no necesita más de él. Muy lejos del 007, Reed y H. Jon Benjamin se han despedido de Ian Fleming con un equipo de desempleados, una bebé que pronto necesitará liposucción, un cyborg abiertamente gay muriendo de septicemia en una carretilla a la mitad del desierto y una irónica sensación de inmortalidad, sólo resta que “Duquesa” cuelgue sus amados cuellos de tortuga tácticos, pues todo apunta a que sus días de espía han llegado a su fin.

 

 

 

 

 

‘Happy Valley’: bucolismo y abandono

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|DR. JABBERWOCKY|

Pareciera sintomático retratar los fragmentos de una civilización quebrantada, de Estados fallidos que inspiran a historias con las cuales podamos identificar la pérdida y el abandono, la ominosa ausencia de justicia que se ve traducida en la metáfora del pequeño pueblito aislado donde, o pasa mucho y nadie hace nada, o aquel donde nunca ocurre nada y cuando ocurre todos se enteran: pueblo chico, infierno grande dirían.

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En este ciclo vicioso donde las ambiciones y la codicia se enmarcan, nos encontramos con un boom de relatos en las que el crimen no alcanza a pagar todas las vidas que queda a deber, tanto las lloradas como las jamás nombradas. Poco a poco se desvanece en el zeitgeist aquel cuento donde el “bien” triunfa, porque el mundo no trabaja así y quien lo atestigua clama por las escalas de gris vividas a diario, aun cuando existan ciertos ingenuos renuentes a aceptar las cosas como vienen, “amor fati”, dijo Nietzsche.

Así, nos encontramos con un lineup de dramas de temática similar, desde Broadchurch, The Killing o The Fall, hasta True Detective y Fargo, por lo cual está de más asimilar la dificultad que implica crear un argumento innovador y, más todavía, una ambientación tensa, especialmente cuando tenemos material precedente con una calidad soberbia a la hora de lograrlo, como fueron Twin PeaksThe Wire y Breaking Bad. ¿Por qué querríamos ver series actuales teniendo estos referentes? En verdad es muy sencillo, las ansiedades urbanas y rurales más locales necesitan representarse renovadas y en sincronía con las preocupaciones sociales del mundo y como ejemplo sólido se encuentra Happy Valley.

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Este drama británico, que de antemano evoca la ya mencionada adaptación televisiva del filme de los Coen, carece de una premisa innovadora, presenta el típico suburbio británico donde se da un crimen donde la codicia es uno de los motivadores en ausencia de un enigma a resolver. Happy Valley prescinde de las ínfulas estéticas de sus coetáneas, no incluye la pesada sutileza de Hannibal, ni el humor oscuro de Fargo, la contemplación de inspiración neo-noir de True Detective o mucho menos el esteticismo vacuo de cualquiera de los CSI.

No nos confundamos, es un drama sencillo en términos visuales (aunque ello no lo hace menos cuidado, sino en todo caso pedestre), pero más que ser una serie de crimen es un relato sofocante, personal y sobrecogedor en el cual la vida de la Sargento Catherine Cawood se ve golpeada por la tragedia al suicidarse su hija tras haber sido víctima de violación y cargar con el producto del perpetrador, a quien Catherine decide criar con ayuda de su hermana, una ex adicta a la heroína, al costo del cisma irreparable con su esposo y su hijo.

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En un pueblo donde el tráfico de drogas y otros delitos se ven minimizados por las máximas autoridades al restar apoyo a las tareas de vigilancia, Cawood y su cuerpo policíaco mantienen un temple inquebrantable al preservar la civilidad en la comunidad, aunque sus esfuerzos sean, lamentablemente, insuficientes. Las cosas dan un giro cuando Kevin Weatherhill, uno de los habitantes del valle, tiene la ocurrencia de secuestrar a la hija de su jefe cuando le es negado un aumento y  comete el error de mencionar la idea a un allegado con cierto historial delictivo que no le ve nada de descabellado y decide llevarla a cabo con la ayuda del violador de la hija de Cawood, Tommy Lee Royce.

Happy Valley es un retablo vivo y gris del aislamiento en comunidad que transmite una especie de claustrofobia ante la tensión escalada capítulo tras capítulo. Interpretada con virtuosismo por Sarah Lancashire, sobre quien el drama recayó la mayor parte del tiempo, la serie nos vuelve testigos de esta compulsión nihilista y bucólica donde la esperanza existe sólo en forma de analgésico. El problema de fondo, el cual es apenas rasguñado, no termina de engranar en el arco narrativo aunque poco importa, el programa se centra en una espiral en descenso donde la salud mental y física de un personaje tan determinado y pragmatista como Catherine Cawood se ve afectada al punto de la obsesión.

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El resto del reparto está tan extraordinario como Lancashire, tan solo un peldaño abajo de ella. Desde Steve Pemberton (Inside No. 9 y Psychoville), quien encarna a un Weatherhill emasculado, hablando figuradamente; hasta James Norton como Tommy Lee Royce, personaje que hace palpable la dificultad de adaptarse a las normas sociales y que, por primera vez en mucho tiempo, nos deja apreciar la bestialidad de un villano en vez de glorificarlo.

El drama, realizado y escrito con lirismo por Sally Wainwright, es uno de esos ejemplos brillantes donde la violencia y la brutalidad ponen los pelos de punta, volviéndonos espectadores desnudos y vulnerables. En este tenor, su gran triunfo se basa en la repartición de la retribución al mostrarnos cómo el microcosmos se ve afectado por los sucesos, cómo las familias de los personajes sufren las consecuencias y cómo lidian con ellas, lo cual pone a prueba nuestro concepto de moral.

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Se trata de un programa que contiene en sí una fuerte crítica a las instituciones, a los procedimientos judiciales, a la misoginia, al edadismo y a la burocracia; logra conmovernos, pero también atraparnos con su fría ironía al confrontar a su personaje principal con la realidad “a secas”, donde hasta el más ejemplar de los habitantes del valle oculta un vicio irreconciliable, por nimio que parezca.

Happy Valley presenta en última instancia un desarrollo novelezco y cuenta con suficientes giros de tuerca para no ser predecible, sino esencialmente patética sin caer en la violencia gratuita o en el derramamiento innecesario de sangre. Al contrario, todo lo que muestra es vital para construir un relato así de potente, el cual ha sido capaz de arrastrarnos desde el lugar más familiar al entorno más incómodo, aquél donde cada quien debe asumir la responsabilidad de sus propias acciones. Si todos habitáramos este territorio inhóspito, las narraciones no se verían en la necesidad de recordarnos nuestros errores de una forma tan visceral y despiadada, quizá estaríamos en los inicios de un sistema más justo o, cuando menos, nos levantaríamos con la conciencia tranquila cada mañana.

 

Las 20 mejores series de 2014

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|| DR. JABBERWORCKY || 

Fue un año de locura para la televisión. Si pensamos que en los dos años anteriores vimos un boom de series en nuestras señales de cable, es indudable que 2014 se lleva el récord en contenido audiovisual disponible gracias a los cada vez más variados canales multimedia. Ya no se trata sólo de opciones premium como HBO, FX y AMC, hoy los servicios de streaming como Netflix y Amazon Prime han desplazado rápidamente a las grandes cadenas televisivas en Estados Unidos.

En México aún estamos lejos de que las señales de tele abierta nos brinden la diversidad de contenidos (porque aunque suene impersonal nombrarlos así, eso son para fines prácticos) que se ofrecen al pueblo “yankee”, pero hemos de reconocer que poco a poco la inconformidad nos ha hecho migrar de plataformas, modificar hábitos de consumo y hasta buscar la forma de ver lo que se está viendo en el mundo, al punto de que el rating se haya vuelto una medida obsoleta. Ya no somos televidentes, somos teléfagos.

Y bien, el año se ha ido como agua entre las manos una vez más y como resultado tenemos poco más de 270 nuevos contenidos tan sólo en Estados Unidos, entre dramas, comedias, talk shows y realities, ya olvidémonos de contar miniseries, nuevas temporadas o temporadas finales y contenidos traídos desde Europa y el Reino Unido (porque los brits se cuecen aparte). De todo ello, un número ínfimo llega a los canales de televisión de paga en nuestro país y las más de las veces llegan tiempo después, ello sin contar con la eterna espera de nuevos episodios cada semana.

Hoy la actividad del binge-watching nos vuelve a algunos pioneros culturales, exploradores de nuevas narrativas audiovisuales que puedan estar a la altura de las grandes joyas cinematográficas de antaño, pero también en ratas de laboratorio, devoramos contenidos sin parar y sin necesidad de esperar. Aunque es probable que el Ingmar Bergman de la pantalla chica no haya nacido aún, al menos sí nos hemos especializado en distinguir los estilos entre showrunners y ese ha sido el mejor legado del año en extinción.

He de aclarar algo, hubo muchísimas series de televisión y no por ello las que listaré son mejores que las ausentes, mas pese a mis esfuerzos no he logrado ver salvo un fragmento del espectro audiovisual vigente (y quizá el más vitoreado por la crítica en general), por ello ofrezco mis respetos a renombradas series como Masters of Sex, Shameless, Banshee, Ray Donovan, Girls, The Good Wife, Scandal, How to Get Away With Murder, You’re the Worst, The Affair, The Mindy Project, Halt and Catch Fire, Boardwalk Empire, Sons of Anarchy, Parks and Recreation, Happy ValleyThe Knick, 24: Live Another DayOrphan BlackRectify y Homeland por nombrar sólo algunas.

También hubo series que me abstuve de ver, ya sea porque las considero clichés (The Big Bang Theory, New Girl, Supernatural y Modern Family) o porque no me enganchó su propuesta friki (Gotham, Arrow, The Flash Agents of S.H.I.E.L.D.), sin embargo encontrarán una amplia gama de programas que destacaron por su agilidad y experimentación narrativa, su audacia al representar ciertas situaciones fuertes, su maestría técnica e histriónica y por gratificarnos con un estilo capaz de despertar sensaciones estéticas genuinas. Enjoy!

 

20. SLEEPY HOLLOW (FOX)

Pareciera que la creación de Roberto Orci y Alex Kurtzman (guionistas de Star Trek Into Darkness y la adaptación de Watchmen) estaba condenada al fracaso cuando se anunció en 2013. Fui cauteloso y decidí no aventurarme en ella hasta no saber si mis críticos de cabecera, Alan Sepinwall de HitFix y Maureen Ryan de The Huffington Post, la recomendaban. Por fortuna así ha sido y la segunda entrega de esta serie ha sido más que satisfactoria.

En la primera temporada fuimos testigos de los vericuetos experimentados por Ichabod Crane (Tom Mison) y la Teniente Abbie Mills (Nicole Beharie) en su misión por detener a dos de los jinetes del apocalipsis y al demonio Moloch. En su segundo año, el show se renovó, encontró su tono y se lució por su falta de pretensiones y aspavientos al evocar los mejores años de Buffy The Vampire Slayer, sin ceder un instante en la expansión de su rica mitología que metatextualiza sin chistar la historia de los Padres Fundadores de los Estados Unidos como si de agentes secretos se tratase, ya saben cómo se las gastan los gringos.

anigif_enhanced-4096-1416260392-4anigif_original-grid-image-472-1416260431-10Pero más que una gringada, Sleepy Hollow acierta en su inclusión de personajes afroamericanos con alta jerarquía en la historia. No es un panfleto demócrata, mas sí una muestra más del nacionalismo norteamericano permeado en la ficción. La producción de FOX resalta por su ágil y sólida narración que no sería igual sin la afortunada química entre John Noble, Beharie y el elocuente Mison como Ichabod Crane, cuyo personaje es reminiscente del Sherlock de Benedict Cumberbatch las más de las veces.

En veces hilarante, en veces enternecedora, no se trata de una serie sin fallas (encuentro aburrido cierto triángulo amoroso, el cual agradezco no sea central en el argumento), sino de una que logró superarse en su segundo año gracias a su característica estética camp y a las alegorías a temas sociales, como la violación, el aborto, la paternidad, el voto de la mujer y la homosexualidad; no se esperaría más de dos veteranos como Orci y Kurtzman, cuyo pedigrí consiste en la legendaria Xena: Warrior Princess, además de Alias y Fringe. Sleepy Hollow regresa en enero con 7 episodios más para concluir su año.

Mejor episodio: “Mama” >> Conmovedor y lleno de acción, por fin vimos a todos los miembros del equipo Crane unidos en un momento decisivo para la serie. 

 

19. HOUSE OF CARDS (Netflix)

Estuve a nada de reconsiderar ésta para la lista. Honestamente me he sorprendido bastante al no verla en ninguna lista de lo mejor del año, ¿qué sucede? Disfruté bastante el segundo año de la que en un principio fue la gran apuesta de Netflix hasta la llegada de Orange is the New Black, y ¿entonces?

Tras revisar mis criterios caí en cuenta que House of Cards logró colgarse del hype causado por Breaking Bad al meternos a fuerza un personaje aún más maquiavélico que Walter White. Frank Underwood es un cabrón, no hay mejor forma de describirlo, es el Petyr Baelish (Game of Thrones) de la política estadunidense. Y con todo, en la segunda temporada claramente vimos a sus peones pero jamás a su contrincante digno.

Si bien el jaloneo de poder entre él y Raymond Tusk fue emocionante, por momentos fue también cansado y forzado, al punto de catalizar la trama y hacerla predecible, lo cual nos llevó a preguntarnos si en la tercera temporada le veremos luchar contra monstruos de otra dimensión o alguien que logre ponerlo en su lugar. No quiero decir que todo ha sido demasiado sencillo para los Underwood, pero sí que pareció un poco ridículo y exagerado, tan sólo nos hace extrañar a ciertos mortales desaparecidos en esa transición entre el año uno y el dos, pues ahora parece un juego caprichoso entre deidades.

tumblr_n9oe1n0iFb1tql584o1_500House of Cards debe reinventarse en febrero que salga su nueva temporada. Es una serie que hemos tomado quizá demasiado en serio gracias a su explotación de la intriga política y a su fría construcción visual, la cual es sello característico de David Fincher; es necesario que su showrunner, Beau Willimon, se arriesgue todavía más si desea perpetuar el estatus de la producción y para ello debe acoger a los Underwood como humanos y no como deidades, pero en especial, debe olvidarse de subtramas sin sentido, como fue la de Doug Stamper y Rachel, la ex-prostituta.

Y a todo esto ¿por qué la he incluido? Basta con decir que Kevin Spacey y Robin Wright no tienen igual al interpretar a Lord y Lady Macbeth. Desde el escándalo en torno a Claire, a las trampas puestas por Frank a sus contrincantes en la Casa Blanca, House of Cards tuvo momentos exquisitos de principio a fin, se hayan apoyado en el factor del shock o no, y es ese charco asqueroso llamado Washington D.C. el que logra seducirnos y darle a esta serie un lugar digno, aunque no esencialmente privilegiado en la lista… además la disfruté más que Game of Thrones, palabra.

Mejor episodio: “Chapter 14” >> El momento insuperable de Zoe Barnes.

 

18. DOCTOR WHO (BBC)

Lejos estamos ya de la era de Russell T. Davis con su estética kitsch y sus efectos especiales de segunda. Si algo ha traído la era de Moffat ha sido una producción bien pulida y algunas de las mejores historias cuando Matt Smith encarnó al undécimo Doctor en la longeva serie británica de ciencia ficción.

Cuando se anunció que Peter Capaldi sucedería a Smith en el papel del Time Lord, muchos se preocuparon en especial porque las generaciones más jóvenes estaban enamoradas del personaje interpretado por Smith, tanto como le ocurrió a David Tennant años antes. Sin embargo para un whovian es normal enamorarse del Doctor y por ende del actor en turno, por más reacios que luzcamos.

tumblr_inline_nef2fhd8eL1rrhze6Sin embargo, la octava temporada del viajero del tiempo logró ponerse a la par de nuestras expectativas y en algunos momentos muy especiales, hasta las superó, como en “Mummy in the Orient Express”. La virtud de esta entrega ha sido el giro de tuerca dado a la relación entre el Doctor y su acompañante, Clara Oswald (Jenna Coleman), a quien le ha costado adaptarse a una nueva cara y a una nueva dinámica. Tras cierta revelación hecha en el primer episodio, “Deep Breath”, la trama fue impulsada a nuevos horizontes la historia, allá por el terreno de la desconfianza, la mentira y la traición, algo muy inusual.

Jamás la relación entre un acompañante y el Doctor había resultado tan herida como en el final de la temporada, “Death in Heaven”, el cual ha sido el final más triste en años al sembrar la incertidumbre entre los fanáticos. Aunado a ello, el regreso de cierto villano en el cuerpo de una mujer llamada Missy dio a la serie la frescura clamada desde hacía tiempo. Pero es claramente la fría interpretación de Capaldi la que ha puesto a Doctor Who en la lista, ya tenía rato que la serie no se tomaba lo suficientemente en serio y vale la pena ovacionarla, pues nos ha hecho cuestionar por vez primera la moral de quien se supone es nuestro héroe.

Mejor episodio: “Listen” >> Pese a que “Death in Heaven” y “Dark Water” lograron el mayor progreso narrativo en años y la tensión dramática siempre estuvo en alto, “Listen” ha estado brillante al lograr esa oscilación entre horror, misterio, drama y un argumento complejo característico en la ciencia ficción fuerte, además de dejarnos grandes preguntas para el futuro.

 

17. JANE THE VIRGIN (The CW)

Esta serie tenía todo para fracasar pero no lo consiguió, puede que se deba a cuánto extrañamos Ugly Betty. Jane the Virgin es un refrito gringo de una telenovela venezolana llamada Juana la Virgen, aunque vamos, más que un refrito es una producción genuina gracias a su innovador sentido del humor y al cuestionamiento de ciertos estereotipos raciales, los cuales en veces se ven afianzados y en otras más radicalmente puestos en duda.

La historia trata de Jane Gloriana Villanueva, una joven maestra aspirante a escritora que en su niñez juró a su abuela guardar su virginidad hasta el matrimonio y así sellar su devoción a Dios, sin embargo un buen día lo que pintaba para ser un estudio clínico de rutina termina en un embarazo.

2014-10-27-jane-the-virgin4Jane the Virgin posee intriga, por momentos es una sátira y de pronto experimenta con los crímenes típicos de los procedurals y las subtramas esperadas en una telenovela cualquiera. Jane es la típica perfeccionista obsesionada con hacer las cosas tal como las planeó y no ayuda el tener una madre destrampada que idolatra a Paulina Rubio, una abuela religiosa, un padre extravagante y tontarrón, un embarazo no deseado y un triángulo amoroso afectando su vida.

Su humor es inteligente, tal como en su época lo tuvo Ugly Betty, aunque sin la exageración que caracterizaba a la última; de alguna forma hay un balance entre ese extremo originario de la telenovela y las situaciones reales que aquejan a una chica que, para bien o para mal, creía saber hacia dónde iba su vida. Jane the virgin ha tomado por sorpresa a la pantalla chica al representar la belleza real de una joven, la cual es lejana a la de las supermodelos y las actrices más guapas, e insertarla en una telenovela que ella misma se encuentra reticente a interpretar. Quizá el único desafío es tolerar a Jaime Camil, pero aun él es un gag propio de la serie, no lejano a Derbez pero de menos asumido en su carácter de bufón.

Mejor episodio: “Chapter One” >> El primero es insuperable, marca un tono que jamás cambia, sólo se perfecciona. 

 

16. COSMOS: A SPACETIME ODYSSEY (FOX)

Porque no todo es drama o comedia, he aquí una de las grandes docuseries actualmente y no, no es ni de Discovery Channel sino de FOX. Heredera del viaje personal comenzado por el científico Carl Sagan en 1980 y producida por Seth MacFarlane (Family Guy), esta edición de Cosmos se vale del preciosismo audiovisual y de la narración para sobresalir, aunque no recomiendo ver un episodio tras otro, se vuelve un poco cansado.

Sus efectos, su animación y el diseño de su producción no le piden nada a grandes producciones hollywoodenses como Interstellar o Gravity, salvo quizá tener a un fotógrafo como Emmanuel Lubezki en su equipo. Pero la cosa no acaba allí, no se trata de un caparazón vacío, por el contrario, estamos ante una producción científica que logra traer de vuelta el interés por la cultura y la ciencia a la televisión abierta en Estados Unidos.

tumblr_neadkoXnGK1tejz4lo3_500El astrofísico Neil DeGrasse Tyson ha sido el encargado de narrar esta serie y adentrarse en los misterios del universo y la Tierra a partir del reconocimiento de los más grandes científicos en la historia y de sus descubrimientos, como fueron Giordano Bruno, Isaac Newton, Edmund Halley, Michael Faraday y Cecilia Payne, a quienes, en muchos casos, se les reconoce como mártires de la ciencia.

Cosmos tiene el poder de embotar, es más, es una serie que fácilmente luciría colosal en la Megapantalla IMAX, pero al mismo tiempo, despierta la incertidumbre, logra convertir al espectador en un niño pequeño aun frente a la pantalla chica; de un momento a otro brinca la pregunta sobre nuestro destino final y nuestro lugar minúsculo en el universo y ése, junto a la música de Alan Silvestri, es una de sus hazañas más identificables.

Mejor episodio: “The World Set Free” >> Es la palpable realidad del calentamiento global aquella con el poder de hacernos entablar un diálogo más profundo y sin duda, es imposible no culparnos por la paulatina destrucción de nuestro planeta al emitir carbono de forma desproporcionada. Aún estamos a tiempo de corregir nuestro error.  

 

15. ARCHER VICE (FX)

Pongámoslo así, hay series animadas y está Archer. No me malinterpreten, amo South Park, todavía creo que Family Guy tiene buenos episodios y creo que BoJack Horseman fue una gran sorpresa este año, pero al final, sólo Archer Vice ha logrado entrar a la lista por lo siguiente.

Archer se distingue por su vasta cantidad de gags y referencias metatextuales, las cuales son anacronísticas pues la serie trata de espías en plena Guerra Fría, quienes irónicamente saben de clonación, cyborgs y son fanáticos de Top Gun, Star Wars y Kenny Loggins, cuya canción “Danger Zone”, la cual no salió sino hasta 1986.

tumblr_n3pw01x6011rti868o2_r1_500Si bien su quinta temporada no fue tan divertida como fueron sus cuatro temporadas anteriores, logró mantener un estándar a la hora de hacernos reventar de risa con la irreverencia de sus personajes y lo absurdo de sus acciones. Vice fue un experimento de su creador, Adam Reed, quien además de rendir homenaje a Miami Vice y a las series de narcotraficantes, logró impulsar la trama a nuevos horizontes y salirse con la suya pese a las críticas, ¿qué serie logra tirar todo por la borda y tener éxito? Sólo ésta.

Lejos de ser la mejor de las temporadas, pudimos apreciar momentos entrañables como el de Lana dando a luz en medio de una guerra; la adicción de Pam a la cocaína; la depresión de Mallory tras el cierre de ISIS; la breve presidencia de Cyril; Cheryl/Carol/Cherlene como primera dama de la República de San Marcos y la música country; los clones de Krieger; y a Archer… bueno, siendo Archer.

El talento de H. Jon Benjamin, Aisha Tyler, Judy Greer, Jessica Walter, Chris Parnell y Amber Nash para dar vida a estos personajes, así como la astucia de los guionistas y del propio Adam Reed para impulsar la historia por las vías más idiotas e irónicamente, bien pensadas, han logrado que cada personaje obtenga un crecimiento personal y una evolución, algo ausente en las otras series animadas donde no hay tanta progresión o linealidad en su historia, eso sin contar con la maestría técnica en su animación, la cual es cada vez más asombrosa. Archer regresa a las andadas de espías en 2015 con su sexta temporada, no la pierdan de vista.

Mejor episodio: “The Rules of Extraction” >> Mientras Archer, Ray y Cyril intentan escapar de contrabandistas y cocodrilos en Sudamérica, Pam, Lana y Cherlene intentan animar a Mallory al darle una sesión de spa. El mejor diálogo:
Lana: ¿Qué animaría a Mallory? ¿Qué le gusta?
Pam: Archer, dinero y alcohol.
Lana: Además de eso.
Pam: ¿Sabes qué me anima a mí?
Lana: ¡No le daremos cocaína!
Pam: Iba a decir penes. 

 

14. PENNY DREADFUL (Showtime)

Esta es otra historia que pudo haber fracasado sin el ingenio de su creador, sus guionistas y sus actores, aunque para su desgracia, el canal que la produce tiene la fama de arruinar sus shows conforme avanzan. Penny Dreadful fue una sorpresa este año porque pensamos sería la competencia directa de American Horror Story, cosa que no ocurrió pues, en primer lugar, el formato es diferente; y en segundo, una serie que supera a otra no puede considerar a ésta su competencia directa.

Mientras AHS se ha convertido en nuestro placer culposo con los años gracias al tono kitsch de Ryan Murphy, Penny no sigue el camino de los blockbuster televisivos, se toma a sí misma en serio. El tono dramático en ésta sigue una historia de horror, pero también de abominación, traición, adulterio y prejuicio ante lo diferente y lo desconocido.

tumblr_n6jg1qmM051ttowf2o2_500 Éste es quizá el trabajo mejor realizado de Eva Green, cuya hipnótica actuación en los episodios “Séance” y “Possession” la llevaron a activar una gama de actitudes dramáticas en poco tiempo, de lo amenazador a lo triste, pasando por lo siniestro en sus gestos y movimientos físicos en orden de recrear la posesión demoníaca de Vanessa Ives. Ha sido también la labor de su creador, John Logan, y el productor ejecutivo, Sam Mendes (Skyfall) la de llevar a puerto seguro esta producción que mezcla obras de la literatura gótica decimonónica, como Drácula de Stoker, El retrato de Dorian Gray de Wilde y Frankenstein de Shelley, misión que han logrado, no sin altibajos.

Desde el Sir Malcolm Murray de Timothy Dalton hasta el monstruo de Frankenstein, Rory Kinnear, cuyas presencias en pantalla son magnéticas, así como sucede con el enigmático Dorian Gray interpretado por Reeve Carney, cada personaje tiene algo especial. Penny Dreadful no es perfecta, pese a su excepcional fotografía, la dirección de arte, las locaciones o la fenomenal composición musical a cargo de Abel Korzeniowski. Su historia necesita cuajar en su segundo año y explicar la razón de ser de la mitología, no sólo si quiere sobrevivir a la expectativa del público tras las revelaciones en “Grand Guignol”, sino también si desea superar el precedente dejado en 2014.

Mejor episodio: “Possession” >> Eva Green muestra su virtuosismo histriónico en este episodio y logra sacudir a cada uno de los personajes involucrados con ella, al punto de poner en evidencia su posición en el futuro de la trama y dejar entrever si sus compañeros estarán a la altura de la situación.

 

13. OUTLANDER (Starz)

Por increíble que parezca, Starz se ha vuelto un serio competidor de canales más exitosos. No lo digo por el aventurero Leonardo en Da Vinci’s Demons o por habernos traído hace rato Torchwood: Miracle Day. Starz tiene dinero y tiene visión, tal como HBO, aunque estén a eones el uno del otro, pero es cierto que Outlander ha significado un paso agigantado para ellos.

La serie es una adaptación fiel de las novelas escritas por Diana Gabaldon, las cuales mezclan la fantasía, la ciencia ficción y la historia de Escocia en un relato de romance, que fuera de ser cursi, tiene méritos en la forma de insertar a una mujer fuera de su tiempo en una sociedad ultra machista, puritana y en medio de un conflicto bélico previo a la independencia escocesa.

gifhi72Outlander cuenta cómo una enfermera de la Segunda Guerra Mundial, Claire Beauchamp (Caitriona Balfe), viaja con su esposo a Inverness, Escocia y por obra de la magia y el destino, regresa doscientos años en el pasado al tocar uno de los monolitos de Craigh Na Dun durante la antigua fiesta de Samhain, de donde se origina el Halloween actual. Al despertar en el pasado, cae en cuenta que sólo posee su destreza, sus habilidades como enfermera y sus conocimientos sobre historia local para valerse en una tierra ajena, donde es vista como extranjera y espía inglesa por el clan MacKenzie y como traidora por el ejército inglés encabezado por uno de los antepasados de su marido.

La fina fotografía de los castillos y los páramos escoceses, así como la composición de música tradicional a cargo de Bear McCreary, sólo pueden encontrar rival en Game of Thrones, pero Outlander no le pide nada, es más, son series distintas. Si bien el trasfondo es bélico aquí, la narración central se encarga de resolver la situación de Claire desde su perspectiva como extranjera al entrar en contacto con el clan MacKenzie y al confrontar sus crecientes sentimientos hacia Jamie Fraser (Sam Heughan). En ningún momento pierde el objetivo de regresar a su tiempo, sin embargo la situación la pone a prueba.

El progreso no es lento, es contemplativo, atrapa, es sensual y reivindica el rol sexual de la mujer, la desplaza del objeto al sujeto, cosa jamás apreciada en Game of Thrones, por ejemplo. Pero es evidentemente el rescate del gaélico antiguo y el empleo de esta lengua muerta, lo que hace de ésta una serie valiosa, podremos no entender ni un carajo, pero el realismo es palpable, aquí la lengua reitera que la espada no sólo es de acero. Estén pendientes, Outlander regresará en 2015 para concluir su primer año.

Mejor episodio: “The Wedding” >> Toda la tensión entre Jamie y Claire se resuelve en este episodio de forma ceremoniosa, pero la duda en Claire sobre su retorno a 1945 y el fuerte deseo de Dougal por ella, se vuelven más visibles que nunca.

 

12. INSIDE NO. 9 (BBC)

Heredera de Alfred Hitchcock Presents, Inside No. 9 continuó la tradición de su predecesora, Psychoville, al explotar la risa mórbida en el espectador. Y es que no es para más, esta antología británica creada por Steve Pemberton y Reece Shearsmith es puro humor oscuro, de ese que se vuelve incómodo y repentino cuando se da una situación moralmente reprobable.

La antología contó con seis episodios no vinculados el uno con el otro al relatar momentos cotidianos y también otros tantos que resultaron extraños. El ingenio de Pemberton y Shearsmith nos hizo voltear a ver cosas realizadas diariamente y reírnos de ellas con malicia, como hablar mal de otras personas, envidiar un empleo, ambicionar el éxito a toda costa o simplemente nuestra eterna confidencia en la superstición como dejo de psicosis en cada uno.

Harrowing-6Sin esa malicia esta serie no habría sido disfrutable. Los guiones fueron estructurados para suscitar una reacción reprobable en los espectadores y volvernos cómplices, tal como sucede en las mejores cintas de los Hermanos Coen, por poner un ejemplo. Pero también hemos de reconocer el talento de actores británicos como Gemma Arterton, Tamsin Greig, Helen McCrory, sin quienes Inside No. 9 no habría resultado en la exquisita experiencia que fue.

Cada episodio representa la crema y nata del más fino humor británico en su espectro más siniestro, con vueltas de tuerca y conclusiones inesperadas, principalmente en “Sardines” y “Last Gasp”, así como sirvió de muestra para una variedad de sensibilidades audiovisuales, como fueron “The Harrowing” y “A Quiet Night In”, las cuales fueron irrepetibles entre sí.

Mejor episodio: “A Quiet Night In” >> Un orgasmo donde la voz se ausenta, este episodio fue brillante de principio a fin y el espectador no hizo sino aguardar en silencio a que el crimen fuera cometido. En definitiva el capítulo que más disfruté de una serie en 2014.

 

11. THE LEFTOVERS (HBO)

He visto muchas cosas en el cine y en la televisión, pocas me espantan o me deprimen y está cabrón que las tragedias personales me maravillen, es decir, me río de ellas, me entristezco, ¿pero maravillarse? The Leftovers lo ha logrado, es la narración más cruda y brutal que he visto en la pantalla chica alguna vez y ello me hace entender más la razón de existir de series como The Walking Dead, Les Revenants o Lost.

Ciencia ficción, religión y fantasía, todos los caminos llevan al mismo en la creación de Damon Lindelof, quizá uno de los hombres más polémicos y criticados de Hollywood dada su característica obsesión por crear mundos angustiosos y sin respuestas dentro de la narrativa convencional, vamos, el tipo no es David Lynch pero le gustan las conclusiones ambiguas.

justin theroux bulge1En The Leftovers el 2% de la población mundial desapareció sin dejar rastro en un parpadeo y años después, quienes se quedaron atrás siguen sin poder superar el evento. En este caso apreciamos un fragmento de dicha experiencia en el pueblo de Mapleton, Nueva York, cuando la convivencia diaria se ve afectada por el surgimiento de un grupo radical identificado como “Guilty Remnant”, quienes visten de blanco, viven en silencio y fuman mucho.

La familia Garvey, encabezada por el jefe de la policía Kevin Garvey (Justin Theroux), se ve desmembrada de un día para otro y no precisamente debido al evento, sino a la imposibilidad de hacer frente a la violenta sacudida que implica despertar en una distopía obsesionada con superar lo acontecido. Tal como fue detallada por el escritor Tom Perrota, co-creador de la serie junto a Lindelof, The Leftovers no intenta dar respuestas a lo ocurrido, no es ese tipo de ciencia ficción, sólo desea mostrar el lado más desesperado de la humanidad cuando ésta se ha perdido en el limbo.

Punto y aparte es la propuesta audiovisual, la cual es contemplativa y abrasadora de por sí (la música a cargo de Max Richter da un tono fílmico a la serie), pero es el silencio de los miembros del Guilty Remnant y de la actuación de Carrie Coon, principalmente, lo que da una sensación abrumadora, incómoda y nos hace querer no enfrentarnos a una ficción tan potente como es ésta, he allí su gran logro.

Mejor episodio: “Gladys” >> Quienes la han visto, quizá discrepen conmigo y es cierto, episodios como “Cairo”, “The Garveys at Their Best” o “The Prodigal Son Returns” fueron tensos, reveladores y tristes, pero en mi parecer “Gladys” logra presentar la parte más brutal de toda la temporada en un evento que nos impele a mostrar compasión, aunque nadie nos la pida.

 

10. TRUE DETECTIVE (HBO)

Ésta fue quizá el más grande blockbuster entre las series más indie del año. True Detective no fue The Walking Dead, ni mucho menos Game of Thrones y sin embargo fue aclamada por la crítica, ¿por qué?

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Para empezar fue estelarizada por quien fuera galardonado a mejor actor por la Academia durante la última premiación, Matthew McConaughey y al nominado en la misma categoría en 1996, Woody Harrelson. Decir que la serie confío enteramente en el talento de sus actores (porque resulta que tras Dallas Buyers Club, McConaughey sabe actuar después de todo) sería una falacia; el mayor crédito lo merecen también su creador Nic Pizzolatto y el director Cary Fukunaga, cuyo estilo para contar este relato neo-noir no hace sino evocar los mejores momentos de David Fincher y eso sin tomar en cuenta su grandioso soundtrack y el score compuesto por T Bone Burnett.

True Detective es una serie impecable en términos visuales y la química entre el valemadrismo del Detective Marty Hart (Harrelson) y la misantropía del Detective Rust Cohle es la cereza del pastel, pero vamos, no es lo único. Su éxito se debe también a la forma de captar la degradación rural de Louisiana tras el paso del huracán Katrina, pero en otro sentido se entiende como una pérdida total de esperanza de progreso o salvación, en este caso, Louisiana es su propia distopía cuando en 1995 ambos detectives investigan el asesinato ritual de una mujer y se dan cuenta de una serie de asesinatos y desapariciones no reportados, ocurridos entre este año y 2012, todos asociados a un homicida u homicidas pertenecientes a un culto.

giphy2La serie se inspira en hechos verdaderos acontecidos en Ponchatoula, Louisiana, hace diez años, cuando se descubrió la existencia de una secta satánica clandestina que operaba de forma similar bajo la fachada de una iglesia común y corriente. Por otro lado, conforma una mitología al adaptar algunas ideas del escritor Robert W. Chambers, autor de The King in Yellow, así como del cuento “An Inhabitant of Carcosa” de Ambrose Bierce.

True Detective no es perfecta, tiene momentos demasiado fortuitos y digamos que es de esas series que no logra mantener quieto lo que hay bajo sus pantalones, pese a ello tuvo momentos muy intensos, como fueron el final del tercer episodio, “The Locked Room”, o el último capítulo, “Form and Void”, sin mencionar la excitante escena final de “Who Goes There”. Al final, tenemos una historia con seres humanos fallidos, insatisfechos con su situación, pero que no pueden escapar al colapso de su entorno.

Mejor episodio: “Who Goes There” >> El plano secuencia de 6 minutos que dejó ver el encuentro entre policías y bandas criminales trajo un clímax de alta tensión muy socorrido después de tanta calma y que, en breve, fue innovador entre las narraciones convencionales dadas en 2014.

 

9. MAD MEN (AMC)

En mi imaginación me gusta pensar que Mad Men ocupa el tercer lugar de esta lista, pues además me he enamorado perdidamente de ella y junto a LouieTwin Peaks y Arrested Development; se trata de una de las series que vi de principio a fin este año y que hoy coloco en mi top 10 de series favoritas.

5382c0e7841dafe0146aab23_morse_free_slowEl magnum opus de Matthew Weiner ha cambiado al pasar los años y lo ha hecho para mejor, pero no puedo evitar sentir cierta nostalgia hacia los años en que Pete Campbell (Vincent Kartheiser) era un gamberro insolente y Peggy Olson (Elisabeth Moss) una imberbe secretaria. Eran otros tiempos donde Kodak será por siempre recordado como la mejor campaña publicitaria de Don Draper y ya saben, whiskey para desayunar y todo ese jazz.

Hoy Pete ha crecido y aunque sigue siendo un niñato caprichoso, al menos ya tiene todo lo que alguna vez quiso; mientras Peggy ha dejado de ser la protegida de Don, para convertirse en su contemporánea, esto tras un breve rencor entre ellos. Es un orgullo ver cómo cada personaje ha evolucionado a su manera, me siento como un padre al ver a Joan Harris, Roger Sterling, Ken Cosgrove, Stan Rizzo, Sally Draper, Harry Crane, Megan Draper, Ted Chaough y Betty Francis (para mí siempre será Draper) tan exitosos, maduros y atrevidos, tan valientes como una década a punto de culminar en su punto más álgido: allá vamos 1970.

PeggyPitchOh-WhiskersQué es Mad Men sino una de las más grandes joyas de la TV. Pese a ello, su sexta temporada ha sido un tanto lenta y la primera parte de la séptima ha seguido ese curso, cuando desde el principio debió alentarnos a despedirnos de la serie, para no sufrir en 2015 cuando culmine. No fue así, Don ha intentado recuperar su vida después de su estrepitosa caída, ha desafiado a sus detractores y se ha granjeado la enemistad de varios allegados, aunque lo más doloroso ha sido ese cisma entre él y Megan, su joven esposa y actriz en vías de consagrarse.

Si sólo fuera por “The Strategy” y “Waterloo” la pondría en el primer lugar, porque ambos episodios resumen siete temporadas en dos episodios y nos dan la bienvenida al final de una era, especialmente después de que Peggy y Don liman asperezas y vemos el mejor momento de Bert Cooper hasta ahora. Al final, la primera mitad de la séptima temporada ha sido conmovedora, un viaje de drogas, sexo, locura (como nos mostró Michael Ginsberg) y del regreso de ciertas caras familiares. ¿Qué es Mad Men? Es decadencia, es la familia, es Madison Avenue en su último esplendor y es Don Draper aferrándose a algo que jamás ha conocido, la idea de paz.

Mejor episodio: “Waterloo” >> El final de una era. La conmovedora presentación de Peggy para Burger Chef, la revelación de Roger Sterling, el hombre en la luna y finalmente “The Best Things In Life Are Free” interpretada por un descalzo Bert Cooper nos abren la puerta con bombo y platillo al último adiós para Sterling-Cooper & Partners. ¿Qué pasará con Don Draper en 2015? Abandonen toda esperanza.

 

8. REVIEW (Comedy Central)

Comedias irreverentes hay muchas, que se luzcan y hagan algo innovador son pocas, y que sobre todo mantengan un estándar durante cierto número de capítulos, sólo una este año: Review with Forrest MacNeil.

La premisa es sencilla: Forrest MacNeil (Andy Daly) es un crítico que se encarga de dar reseñas de la vida misma en vez de hacerlo sobre cosas aburridas como libros, películas o comida. Así, los espectadores envían al programa sus sugerencias y Forrest las reseña y evalúa con estrellas el resultado, pero para ello debe vivir las experiencias.

cocke-review-cocaineLas absurdas sugerencias de los televidentes lo llevan por lo que parecería un Jackass ficticio y mil veces más hilarante, pues si pensaban que las hazañas de Johnny Knoxville eran de vida o muerte es porque ellos nunca se enfrentaron al desafío de ir al espacio, divorciarse, acudir a una orgía, casarse o hacerse adicto a la cocaína, por nombrar algunas de las situaciones aparecidas en el show.

Lo más interesante fue ver cómo el trabajo afectó la vida personal de Forrest a la larga, quien antepuso las reseñas a su matrimonio y amigos, como en los episodios “Sex Tape; Racist; Hunting” o “Celebrity; Batman”. Review es una comedia diferente, es atrevida y absurda pero también inteligente al hacer de Forrest un hombre optimista frente a las peores situaciones.

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Su estructura aprendió bien de los sketches de Saturday Night Live, pero la continuidad y la progresión la ponen a la altura de ambas versiones de The Office u otras comedias similares, aunque con tal fuente interminable de inspiración de cara al futuro, Review parece inagotable y si lo pensamos, quizá somos unos cerdos sádicos, pues simplemente amamos ver sufrir a Forrest.

Mejor Episodio: “Pancakes; Divorce; Pancakes” >> Amo “Best Friend; Space”, pero ver a Forrest sufrir más por comer que por intentar divorciarse de su esposa no tiene precio, es el colmo, pero es un colmo bienaventurado. 

 

 7. THE AMERICANS (FX)

Antes que nada, me alegra mucho que más y más personas le estén prestando atención a esta serie, especialmente cuando ha sido ninguneada ya dos veces por los Primetime Emmy Awards. Pero me alegra más todavía saber que FX le ha dado su oportunidad para sobresalir, sería muy enojoso escuchar sobre la cancelación de ésta mientras American Horror Story sobrevive.

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Si bien su primer año nos mantuvo en tensión sin cesar, el segundo ha aumentado las expectativas al elevar los estándares y la intriga entre los agentes de la Unión Soviética estacionados en suelo Americano y el FBI. La Guerra Fría se libró en secreto y los únicos afectados fueron los agentes al servicio de sus patrias, ¿vale tanto la patria? Si tan sólo pudiéramos contarles el resto de la historia, pero estoy seguro que su creador, Joe Weisberg, les tiene reservado algo especial para el futuro.

Elizabeth y Phillips Jennings han comenzado a comprender su lugar en la guerra. De espíritu ruso pero acostumbrados a las bendiciones de América, los personajes interpretados por Keri Russell y Matthew Rhys tan entrañablemente, por fin se hallan en el complejo dilema moral sobre el futuro que desean para sus hijos tras verse inmersos en el homicidio de dos de sus mejores amigos a manos de alguien muy cercano a ellos y peor aún, al notar cómo están cada vez más cerca de la exposición por parte de la inteligencia estadunidense, pero también por parte de sus compatriotas rusos, los cuales sólo tienen en mente un objetivo y éste no es precisamente proteger a sus agentes o a sus familias.

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En su segundo año, los Jennings descubrieron los avances de la tecnología stealth y en orden de adquirir los secretos del gobierno, cometieron actos brutales que aunque sigan sin aceptarlo por completo, ponen en duda la supremacía moral que enarbola a los agentes de la KGB. Incluso Nina Sergeevna se vió como nunca entre la espada y la pared cuando la Rezidentura y el FBI la ponen a prueba, elevándola al estátus de martir ¿pero de qué causa y por qué? Ya veremos en enero.

Mejor episodio: “Echo” >> esta temporada estuvo aun mejor enfocada que la anterior y toda la tensión fue en aumento hasta llevarnos a “Echo”, el explosivo y revelador final donde despiertan más preguntas sobre el próximo destino de Paige y sus padres. Además, siempre es exquisito cuando Margo Martindale hace su aparición en este programa. 

 

6. TRANSPARENT (Amazon Prime)

La libre competencia entre servicios de streaming está aquí y Transparent de Amazon Prime es quizá lo más fresco que logramos ver este 2014, pese a la ambientación noventera de sus flashbacks y a sentirse como sacada de uno de los roperos de Barbra Streisand o peor, Joan Rivers.

La serie protagonizada por Jeffrey Tambor es íntima, es lo que el cine independiente al blockbuster, pero también se siente una fuerte cercanía con la familia Pfefferman, aun cuando el espectador no sea necesariamente judío, ni viva en una constante lucha por identificar su orientación sexual.

Está claro que no se trata de una serie para todos, pero bien tiene el potencial para serlo si el espectador logra superar sus prejuicios y aceptar ver una serie sobre un hombre casi en su tercera edad, quien tras años de esconder su identidad, finalmente se acepta como una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre. Mort nunca existió, era una invención de Maura (Tambor), una mujer en veces divertida, pero ante todo una humana a la cual le costó alcanzar la libertad y no sin consecuencias.

anigif_enhanced-18692-1412102652-5Maura duda cómo acercarse a sus hijos, Sarah (Amy Landecker), una mujer casada que engaña a su marido con otra mujer; Josh (Jay Duplass), un hombre en constante lucha por satisfacer cierto vacío al acostarse con diferentes mujeres y proclamarles un amor no correspondido; y Ali (Gaby Hoffmann), su hija menor, la cual se encuentra estancada en la experimentación sexual y confundida en lo que a identidad de género se refiere.

La serie creada por Jill Soloway, quien escribió algunos episodios de Six Feet Under, es una joya que se desplaza entre un humor eminentemente judío y la seriedad que el tema de la transexualidad merece, pero siempre en un tono reflexivo y personal, ambientada en un mundo caótico lleno de personajes en constante crisis no por la experiencia de lo sexual, sino por la subversión de roles familiares y por la inversión de estereotipos sociales, al punto de preferir culpar a un tercero de las malas decisiones tomadas, en este caso, culpar a Maura.

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Filmada libremente con cámara en mano, musicalizada por el gran Dustin O’Halloran y con un soundtrack de lujo, estamos ante una serie pionera, creada para un nicho y no para las masas. En otra época resultaría muy difícil apreciar Transparent; hoy el único reto es apreciar dichas subversiones e inversiones y aceptarnos como personas que guardan secretos por temor a perder aquel amor que tanto nos ha costado mantener.

Mejor episodio: “Best New Girl” >> Toda la temporada se creó en torno a este momento, donde la deconstrucción de los personajes nos muestra a cada uno en su juventud, en el despertar del amor y la aventura de conocer otros cuerpos, pero para Maura en específico, le significó hasta ese momento acceder a un paraíso perdido en el bosque, un lapso de tiempo donde fue plenamente feliz fuera de las etiquetas de hombre, mujer o transgénero. 

 

5. ORANGE IS THE NEW BLACK (Netflix)

Si la primera temporada significó una bocanada de aire fresco, la segunda elevó los riesgos y le dio a Netflix su mayor logro hasta ahora. La historia de la reclusa Piper Chapman y el resto de las prisioneras de Litchfield comenzó con uno de los que quizá sea de los mejores capítulos de su historia al envolvernos en confusión al no saber qué ocurre, lo cual nos dejó una sensación de angustia por al menos diez minutos, fue excepcional por ser extraño e incómodo.

Si bien por fin pudimos apreciar en Piper a una mujer enojada, frustrada y poco amigable (especialmente tras haberle partido la madre a Pennsatucky y ser traicionada por Alex), fue la inclusión de Vee (Lorraine Toussaint) lo que nos dejó perplejos, especialmente por la forma en la cual unió y manipuló a más de media prisión y elevó el estatus de las negras a tribu dominante. Así, el ecosistema se vio desequilibrado cuando todas las reclusas cayeron en cuenta de lo embarradas que estaban tras aceptar los favores de Vee y su séquito conformado por Taystee, “Crazy Eyes” y “Black Cindy”.

tumblr_inline_n9gdau2jNp1qzj4jxCon todo y eso, el segundo año de Orange is The New Black exploró historias de bella profundidad, como fue el trasfondo de Poussey, Rosa, Yoga Jones y Lorna Morello, las cuales fueron cruciales para el paulatino entramado del climax y la conclusión. Al final, los reveses puestos en marcha durante el principio funcionaron como la mejor retribución y reivindicación para Piper, Red, Rosa, Caputo y Poussey.

La serie incluso fue responsable de poner en relieve durante este año la ruptura del tabú, allí donde la fealdad se encuentra a flor de piel, no estuvimos ante modelos, sino ante mujeres reales, al desnudo, mostrando en todo su esplendor su sexualidad sin importar el que sus cuerpos se hallaran desbordados y descuidados.

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Y así, la serie creada por Jenji Kohan dejó de centrarse en Piper para mostrar la gran diversidad de personajes, relaciones y problemas que subyacen en la cárcel, como son la falocracia y la crisis en los sistemas penitenciarios, la senectud femenina, la falta de garantías de derechos humanos básicos, las elecciones por ambición, la economía de la cárcel y los roles de autoridad cuya culminación es una soledad insoslayable. Esperamos con ansias ver qué le deparará a estas mujeres durante la tercera temporada.

Mejor episodio: “We Have Manners. We’re Polite” >> Aunque todos los episodios de su segundo año fueron excepcionales, la disputa sólo estaba entre el primero y el último, en última instancia ganó el final del temporada. Este capítulo fue el mejor final de 2014, no sólo porque no dejó cabos sueltos, sino por la forma tan explosiva en que concluyó al compensar a cada una de las mujeres de la cárcel directa e indirectamente tras el entramado de consecuencias meticulosamente hilvanadas durante el año. ¡Así se acaba una temporada, caray!

 

4. LOUIE (FX)

Muchos dirán que fue el año más inconsistente de Louie, yo pienso que se trató del más experimental, el más personal y por qué no, el más rico. Si han visto las primeras temporadas de esta serie sabrán que se distinguía por ser una comedia negra compleja y difícil de distinguir gracias a los pocos, aunque cada vez más constantes, destellos de tragedia. Sin embargo, al final las situaciones en las cuales el comediante Louis C.K. se veía inmerso hacían reír de una u otra forma.

En su cuarto año Louie ha estado brillante como el más perverso de los sueños y miserable como la vida misma; ha pasado de ser una guía masculina de lo que no queremos ser los hombres (e inexplicablemente acabamos siendo) a los 40, a una experiencia fílmica que como antología recoge un humor similar al de Woody Allen en su reflexión sobre ser humano y ser amante, pero sin hacernos olvidar el crudo tono de C.K. ante su imposibilidad para dar la cara con astucia a las exigencias de su entorno, tal como se pudo apreciar en el poderoso “In the woods”.

538dfa1b191cb483718bbf8e_rapey-3Lejos estamos ya de aquella broma de la violación de Louie durante su visita al dentista y nos encontramos ante un hombre que, al menos de forma inconsciente, ha intentado forzar a dos mujeres (Pamela y Amia) a quedarse con él y a amarlo tal cual es, con sus medios tonos y referencias a la violación como último recurso del amor no correspondido y la fijación sexual.

El discurso audiovisual de la cuarta entrega se ha vuelto un poco más serializado, como vimos en las múltiples partes de “Elevator” y “Pamela”, a diferencia de sus temporadas anteriores, donde cada episodio era una narración cerrada en sí misma, desconectada de los demás salvo por el regreso de C.K. y sus hijas, Jane y Lilly, quienes ahora aportan un nivel extra en la curva dramática, pues han crecido y sus actitudes han evolucionado.

loveAl final lo que Louis C.K. nos deja en este 2014 es arte, arrojo, pasión, espasmos de miseria y dejos de madurez, donde la genialidad del autor nos mostró sus momentos más oscuros, pero también los más bellos. Louie no es más una comedia, tampoco es un drama corriente, lo que sea que es trasciende la categorización actual de las series, desde este punto se encuentra más cercana a una vanguardia comenzada por Twin Peaks hace 25 años, que del lado de las sitcoms del tipo The Big Bang Theory.

Mejor episodio: “Pamela Pt. 3” >> Van a discrepar conmigo y no me importa. “Elevator” está compuesto de excelentes capítulos, y los stand-alone, “In the Woods” y “So Did the Fat Lady”, fueron muy potentes, pero en mi perspectiva, la última parte de “Pamela” resume toda la serie. No sabemos si hay futuro en la relación entre Pamela y Louie, ambos son socialmente inaceptables, pero es quizá el consuelo de tenerse el uno al otro la gran recompensa, y ¡oh! Ese final no es sino la redención de la fealdad mitificada. 

 

3. FARGO (FX)

He nombrado ya varias series que pudieron haber fracasado y no lo hicieron, y ésta es la gran triunfadora. Cuando fue anunciada su producción no pude evitar preguntarme, ¿cómo van a lograr hacernos olvidar la obra maestra de los Coen? ¿Es necesaria esta serie? Pues les adelanto, ni nos hacen olvidar la peli protagonizada por Frances McDormand y no, tampoco era necesaria, bien pueden saltarse la serie… pero eso sería un grave error.

Siguiendo la moda de adaptar novelas y películas a la pantalla chica, Fargo se diferencia del montón porque no optó por contar la misma historia tal cual, por el contrario, tomó elementos clave de la original y desarrolló su propio relato con personajes incluso más memorables y mejor desarrollados, aunque ello se haya debido al formato, la serie tuvo 10 episodios para construir el drama, mientras la cinta tuvo tan solo 98 minutos.

Su showrunner, Noah Hawley, decidió versionar su propio mundo paralelo al cinematográfico ya existente, con personajes muy similares a los originales, desde Alison Tollman encarnando a la diestra policía Molly Solverson en un papel análogo al de Marge Gunderson de McDormand, hasta el Lester Nygaard de Martin Freeman, quien logra ser aún más perverso que Jerry Lundegaard, su contraparte interpretada por William H. Macy en el filme.

tumblr_n43ej52bjR1t41r5fo2_500Como en la cinta, la acción se lleva a cabo lejos de Fargo, Carolina del Norte, y toma lugar en un pequeño pueblo de Minnesota, aquí Bemidji en vez de Breinerd, sin embargo ambas historias tienen la virtud de estar ligeramente conectadas por un evento crucial en la cinta y que sirvió de impulso en la televisión, pese a la brecha de 19 años entre ambas tramas.

Fargo se encarga de resolver una serie de crímenes ocurridos en un infierno helado y aparentemente alejado de la civilización y la esperanza, allí es donde la gran sorpresa del año entra en escena: Lorne Malvo. El asesino interpretado magistralmente por Billy Bob Thornton (el ex de Angelina Jolie) se vuelve entrañable dada su falta de empatía; es más perverso que Frank Underwood de House of Cards y tan  astuto como Walter White de Breaking Bad. Su actitud pasiva y la personalidad meticulosa que se carga frente a los detalles lo llevaron a ser más escurridizo que una comadreja, pese a parecer descuidado en sus asesinatos.

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Si a lo anterior le sumamos la ágil narración, el gag original de los Coen al principio de cada capítulo, su cuidada fotografía, la composición modesta pero simbólica de Jeff Russo y las fenomenales actuaciones de Freeman, Bob Odenkirk, Collin Hanks, Kate Walsh y de Tollman, quien en última instancia figura como la oficial perseverante frente a cada gesto de desaprobación, tenemos así una serie muy diferente a True Detective debido a su tono, pero al mismo tiempo mejor estructurada y más disfrutable con la misma cantidad de acción, aunque pertenezcan al mismo género. Aquí sí, la ventaja de Fargo sobre True Detective fue el humor oscuro heredero de la cinta, aun si no ha imitado la perfección contenida en ésta.

Mejor episodio: “Who shaves the barber?” >> He de aclarar que todos los capítulos de Fargo son igual de excelentes, por lo cual me he dejado llevar por puro gusto. En el séptimo episodio de esta antología Malvo se despachó a 22 personas en tan sólo unos minutos a plena luz del día y la forma en que fue filmada la secuencia es de lo más hilarante, pues además, las autoridades jamás logran identificar al perpetrador pese a tenerlo en sus narices.

 

2. OLIVE KITTERIDGE (HBO)

Elegir esta miniserie de HBO en segundo lugar fue la elección más lógica, nadie podría disputarle el lugar a Frances McDormand, actriz multifacética de la talla de Meryl Streep y quien a propósito, actuó en la ya mencionada cinta Fargo en 1996, cinta que le valió el Oscar a “Mejor Actriz”.

Ver a McDormand en pantalla es un deleite, siempre es garantía ver su trabajo dada la versatilidad de roles que ha interpretado a lo largo de su carrera y Olive Kitteridge es quizá una de sus obras más finas, pues aquí no se da el lujo de escatimar dramatismo al retratar íntimamente a una mujer realista, dura y corrosiva en su actitud hacia la vida y hacia quienes le rodean, se trate de su familia, sus vecinos o gente que apenas y llega a conocer. Con todo y eso, el personaje principal, Olive, demuestra cómo su manera de ser brutalmente honesta es la forma más gentil y sincera del ser humano, ajena a las pretensiones, al simulacro, al maquillaje de la realidad y a la hipocresía.

tumblr_nen0vsiL8d1txglyko5_500Pero no era afán de Olive sonar, a propósito, brutalmente honesta, así la diseñó Elizabeth Strout, autora de la novela de donde sale esta adaptación. Esta mujer no le habría podido dar clases de sarcasmo y honestidad al Dr. Gregory House o a Sheldon Cooper porque estos últimos son irreales y forzados. La naturalidad en Olive transforma a su paso el ecosistema artificial construido por sujetos enmascarados tras la educación y las banales aspiraciones de felicidad inmediata, al punto de figurarla enferma, amargada y con la habilidad de sofocar hasta la más inocente de las risas a su alrededor.

Los parajes de Maine fotografiados por Lisa Chodolenko (Los niños están bien), con sus acantilados, su solitario bosque y la infernal tranquilidad provinciana evocan una melancolía acentuada en la dureza de Olive, mientras su esposo (Richard Jenkins) imagina un idilio prohibido con una joven mucho menor y su hijo tan sólo aspira a una vida nueva, lejana del trauma que implica lidiar diariamente con una madre que sólo busca formar al hombre más recto, el cual, al final, simplemente no alcanza a comprender la forma de amar de su madre, pero tampoco acoge sus lecciones.

tumblr_nfgf4v6Qfq1tbow3co1_500En veces surreal y siempre lírica, esta serie es romántica en muchos sentidos, pero también decadente al revelar la ceguera causada por la personalidad acoplada a las buenas costumbres de la sociedad. Olive Kitteridge es una danza constante con la muerte, un anhelo psicótico que trasciende depresiones y nostalgias para formar una profunda melancolía, no hacia el pasado, ni hacia el futuro, sino enmarcada en el presente, allí donde no se conoce más ni se busca saber más al entender que no hay razones para vivir cada día, salvo por la inercia de despertar y dicha conciencia conlleva una soledad insoslayable que sólo puede ser adoptada gracias a la carcajada, ello la hace valiosa. La vida es una burla horrenda, pero hay que vivirla.

Mejor episodio: “Incoming Tide” >> Desconozco si este episodio fue una mera filmación o una ensoñación, sin embargo el regreso de Kevin a Maine, su depresión y sus alucinaciones le dieron al episodio una estética onírica formidable, aunque se haya tratado a profundidad del deseo por parte de Kevin de acabar con su vida. Olive estaba allí para hacerlo reconsiderar las cosas y ser, por primera y última ocasión, empática con alguien a quien de verdad entiende. Fue bello, crudo y empero triste. Este episodio se resume en una cita de John Berryman a la cual se hace referencia: “Sálvanos de las escopetas y de los suicidios de los padres”.

 

1. HANNIBAL (NBC)

Quien dude del puesto que ocupa Hannibal en esta lista, le reto a romper con su escepticismo y fijarse como propósito de año nuevo ponerse al corriente con ésta serie. Cuando salió el año pasado muchos creyeron en la imposibilidad de retratar al asesino serial en su esplendor, tal como Anthony Hopkins hizo en cada una de las cintas inspiradas en las obras de Thomas Harris, empezando obviamente por El silencio de los inocentes, la cual le valió un Oscar a Hopkins por aquel papel.

No me malinterpreten, jamás habrá otro Hannibal Lecter como Hopkins, pero al mismo tiempo jamás habrá otro como el interpretado por Mads Mikkelsen, quien le ha dado vida por dos años consecutivos en la adaptación televisiva de Bryan Fuller, el otrora creador de la extinta Pushing Daisies. Y si ésta última nos dejó deseosos por conocer la extensión de su talento, hoy podemos estar seguros de que estamos ante un autor y no ante un productor ejecutivo.

tumblr_n24mbv7U0B1rh2vpvo3_r1_500Muchos se preguntarán ¿por qué Hannibal y no Fargo o True Detective en el primer puesto? El sentido común indica que son series con tramas diferentes pese a pertenecer más o menos al mismo género, pero la superioridad de Hannibal no radica en la fantástica historia, mucho menos en su grado de realismo. Este biopic del Dr. Lecter se caracteriza por ser fascinante y aterrador, pero es superior en su forma de retratar cierta belleza en la desolación por un lado; además el Rey Amarillo y Lorne Malvo no fueron seres de naturaleza tan críptica y compleja como la de Lecter, quien es un laberinto absoluto que no la hace de agente externo disruptor, sino de algo que siempre estuvo dentro y se expandió como el cáncer.

Si durante el primer año la tensión fue en constante aumento hasta el violento desenlace, el segundo no escatima en misterio ni en drama, mucho menos en giros de tuerca en la historia. Así, apreciamos a un Will Graham (Hugh Dancy) más centrado en probar su inocencia e interesado en llegar hasta las últimas concecuencias, las cuales han sido fatales para su equipo; al mismo tiempo, logramos comprobar (¿o probar?) una dimensión totalmente nueva en Hannibal Lecter, en la cual su ingenio y su instinto son reconocidos como los de esa mente detallista y sólida dotada por Thomas Harris en la literatura, un horizonte inexplorado en el universo fílmico.

tumblr_n24rkvhDtm1qk1vdto1_500Pero la segunda temporada de Hannibal fue más que brochazos sanguinolentos, intrigas, canibalismo y clichés detectivescos. Ésta entrega fue más oscura, pero también más bella para el “Destripador de Chesapeake” gracias a la sublime imaginación de Fuller a la hora de recrear los diseños de cada asesino, incluídos los del propio Lecter, los que afortunadamente se pudieron apreciar más a fondo. Se pudo apreciar un tremendismo aún más pulcro a comparación del año anterior y no habría podido lograrse sin la intoxicante y seductora relación entre Lecter y Graham, la cual aspira siempre a la catarsis, pero le es imposible alcanzarla.

Seamos francos, Hannibal no se trata de una eterna lucha entre bondad y maldad, aquí no hay héroes, cada personaje es cuestionable, purpúreo, no gris, desde la Dra. Alana Bloom (Caroline Dhavernas) hasta la Dra. Bedelia Du Maurier (Gillian Anderson), sin olvidarnos de los más conocidos Jack Crawford, Freddie Lounds y Frederick Chilton, pese a ello hay dos absolutos en juego y no son precisamente antipodales. Y mientras el vínculo entre el Dr. Lecter y Graham se volvió un palíndromo en proceso de inconcebible desintegración, la historia nos devolvió secuencias oníricas, eróticas, de inspiración mística que, gracias en buena parte a la impecable composición musical de Brian Reitzell, lograron producir una embriaguez sin igual en el espectador, un festin gastronómico, quirúrgico, de cuerpos destazados cuidadosamente acomodados en cada una de las terribles fantasías.

tumblr_n3oc7x3TB71soeu43o5_500Es asombroso que una serie como tal esté siendo emitida en la señal abierta de la televisión norteamericana y no en algún canal premium, y es que comunidades locales se han quejado del contenido tan gráfico del programa, el cual podría rivalizar y hasta superar en calidad a cualquiera de los shows actuales. Hannibal representa lo mejor que ocurrió en la televisión durante 2014. Es fresco, pero su atmósfera no es llevadera, por el contrario, la pesadez y el olor de la putrefacción sólo son matizados por aquella fascinación que nos impele a continuar viendo más y más al abismo creado por Fuller, el cual no es sino una brillante expansión de la obra de Thomas Harris.

Mejor episodio: “Mizumono” >> No hay peores ni mejores episodios en la segunda temporada, quizá hacia la mitad, la introducción del sádico Mason Verger pausó relativamente en ritmo de la serie en orden de cimentar lo que será la tercera entrega. Con todo y ello “Mizumono” logró cerrar cabos sueltos en la historia, concluir violentamente lo construido durante el año y darnos algo muy diferente a lo visto en el flash forward del primer episodio cuando Jack y Hannibal están peleando, lo cual nos dejó saber que para atrapar al Dr. Lecter, Will Graham habrá de convertirse en aquél, eso si acaso sobrevive a la fatal mímesis.

 

MENCIONES HONORÍFICAS

Aunque su 2014 no haya sido en esencia brillante, están las otras series que nos dejaron algunos de los mejores momentos, la más de las veces, inolvidables.

GAME OF THRONES (HBO)

Aunque la cuarta temporada en general fue lenta, por fin la justicia le llegó al Rey Joffrey Baratheon; asimismo Tyrion Lannister tuvo momentos brillantes mientras se halló cautivo. No podemos olvidar la pelea a muerte entre Sandor “El Perro” Clegane y Brienne de Tarth, el aventón que le dieron a Lysa Arryn y la breve reunión de Jon Snow con Ygritte. Pero fue quizá la sangrienta lucha entre el príncipe Oberyn Martell y Gregor “La Montaña” Clegane la que nos hizo quedar estupefactos.

 

THE WALKING DEAD (AMC)

Ya les digo que tras su desastrosa cuarta temporada, la quinta ha significado aire fresco para esta serie. De la batalla en Terminus al destino último de Beth, esta entrega ha dejado por lo alto este título que comenzaba a asfixiarse en la monotonía.

 

SHERLOCK (BBC)

Todos nos quedamos perplejos ante el acrobático regreso de Sherlock Holmes al 221 de Baker St. Y para su sorpresa, la prometida/esposa de John Watson, Mary, le dio un giro aún más inesperado a la historia tras revelar su identidad. Pero quizá lo mejor de todo fue la promesa final del regreso de cierto hombre cuando salga al aire la próxima temporada.

 

AHS: COVEN-FREAKSHOW (FX)

Si bien ninguna de las dos antologías han puesto en alto el nombre de la serie, hemos de recordar que el final de Coven salió a mediados/finales de enero de 2014 y nos dejó el ya legendario momento donde Myrtle Snow asume su destino al grito de “¡BALENCIAGA!”. Por su parte, Freakshow ha significado un gran bajón de calidad, pero no por ello hemos de olvidar el destacado papel de Finn Wittrock como el psicópata caprichoso, Dandy Mott, cuyo magnetismo hace que no queramos cambiar de canal.

 

GREY’S ANATOMY (ABC)

Todos estamos cansados de esta telenovela, pero su brillo regresó instantáneamente cuando la serie despidió de forma emotiva al único personaje que aún valía la pena en ella tras diez años de altas y bajas: Cristina Yang. Lo mejor de aquel episodio, sin duda, fue el baile entre Meredith y Cristina, así como sus últimas palabras antes de partir a Suiza.

 

GIRL MEETS WORLD (Disney’s Channel)

El regreso de Topanga y Cory en su faceta de padres ha sido muy bien recibido pues ha logrado unir a dos generaciones distintas frente a la pantalla de la TV. Pero su momento más aclamado hasta ahora se trata del reencuentro entre Topanga, Cory y Shawn, tal como en los viejos tiempos.

 

THE SIMPSONS MEETS FUTURAMA / THE SIMPSONS MEETS FAMILY GUY (FOX)

Puede que estemos ante un inminente revival de Los Simpson, sus últimos episodios han mejorado y han regresado a ser de lo más hablado, especialmente por los recientes crossovers con Futurama y Family Guy. Si no soñaron con algún encuentro entre los habitantes de Springfield y los de Quahog o la tripulación del Planet Express, no tuvieron infancia. Hayan tenido el éxito esperado o no, la polémica no se ha dejado esperar y para bien o para mal están aquí, seguidos por un lindo homenaje al primer año de la serie hace ya 25 años en su Especial de noche de brujas más reciente y además, un episodio donde se convierten en juguetes de LEGO.

 

SOUTH PARK (Comedy Central)

Su última temporada se resume en un momento de clara elocuencia y creatividad: RANDY MARSH ES LORDE.

 

KNIGHTS OF SIDONIA (Netflix)

Porque no todo es drama gringo. Un anime con una historia fuerte, a la vieja usanza de Neon Genesis Evangelion y que se valió del auge de Attack on Titan para salir a la luz, Knights of Sidonia destaca por el diseño, su vibrante animación y el detallado arte que le ubica como uno de los mejores animes del año.

 

BO JACK HORSEMAN (Netflix)

Esta animación rompió esquemas, es divertida pero a la vez es depresiva, es ocurrente, pero al mismo tiempo nihilista. BoJack, un actor/caballo frustrado que busca un poco de las dádivas de la época dorada donde era socorrido como celebridad. Imagínense Birdman de Alejandro González Iñárritu, interpretado por Will Arnett en el cuerpo de un caballo que tiene un amorío (o algo así) con su agente, una gata de color rosado y cuyo mejor amigo no es otro sino el mismísimo Aaron Paul (Jesse Pinkman en Breaking Bad). Lo único que podría parecer problemático es la gran cantidad de metatexto en sus bromas, las cuales son en veces difíciles de seguir si se desconoce el humor oscuro norteamericano.

 

SALEM (WGN)

Esta serie pudo salir terriblemente mal y por fortuna no fue así, se elevó de ser un placer culposo a un show visceral que logró mejorar capítulo a capítulo hasta convertirse en la historia que el mito de la bruja merece, no uno donde todas son buenas o donde todas se traicionan entre sí, mas uno donde la unión y el culto valen más que la inocencia del resto. Como bono, el tema de entrada es de Marilyn Manson ¡y se escucha OSOM!